Nuestro primer parque nacional es hijo de un suizo enamorado de los bosques, que convenció a Eleazar López Contreras de crear una reserva con las montañas de selva nublada entre Maracay y la costa, hasta entonces propiedad de Juan Vicente Gómez, que fueron expropiadas al morir el dictador.
Henri Pittier (1857-1950) visitó Venezuela por vez primera en el año de 1913, invitado como asesor para la instalación de una escuela de agricultura en la ciudad de Maracay; regresó nuevamente en 1917, y se estableció definitivamente en el país en 1919, luego de fundar en 1918 el Herbario Nacional, comenzando a sus 62 años una nueva vida de entrega a la investigación botánica de Venezuela, la educación y la conservación. Como jefe del Servicio Botánico del Ministerio de Agricultura y Cría, en febrero de 1937 escribió un célebre memorando que dio pie a la creación, ese mismo año, del Parque Nacional Rancho Grande, utilizando argumentos climáticos, hidrológicos, de protección contra la erosión y el empuje de los vientos, así como de aprovechamiento agrícola de los rios que aguas abajo se conservarían si se protegían sus nacientes saturadas de nieblas orográficas.
Es entonces cuando el 13 de febrero de 1937, según Decreto N° 102, Gaceta Oficial N° 19.188, nace en el Estado Aragua el Sistema de Parques Nacionales de Venezuela, con la declaración del Parque Nacional Rancho Grande, ubicado en la Cordillera de la Costa y con una superficie de Noventa Mil Hectáreas (90.000 Ha).
Con el pragmatismo de los argumentos de Pittier, quizá tengamos que ver en él al primero de una especie de naturalistas que en Venezuela se han revelado como constructores esenciales de nuestro desarrollo ambiental: capaces de saltar la brecha entre el científico y el político, y que han hecho ver a las autoridades la importancia de la conservación de la naturaleza, con espléndidos resultados que hoy capitalizamos, por ejemplo, en nuestro Sistema de Parques Nacionales.
Pittier, con didáctica claridad, describe el papel de los bosques como productores de agua, a partir de ejemplos específicos de las montañas de Aragua, y exige al gobierno “…mientras quede un trazo de esperanza, declarar del dominio nacional todas las cabeceras de agua, alejar de ellas los conuqueros, reliquias de la agricultura primitiva, y suprimir, hasta el mayor límite posible, las aglomeraciones humanas allí establecidas”
En 1953, el Parque Nacional Rancho Grande es rebautizado con el nombre de Parque Nacional Henri Pittier, en honor a su ilustre fundador (…)
El 7 de noviembre de 1974, según Decreto N° 529, Gaceta Oficial N° 30.545 se amplía su superficie a Ciento Siete Mil Ochocientas Hectáreas (107.800 Ha), la cual mantiene hasta la actualidad.
Este parque resguarda los acantilados, cubre las montañas y se extiende hasta los valles de Aragua, por lo tanto su clima varía con la altura: cálido húmedo en la costa, cálido seco en las sabanas y matorrales costaneros y frío húmedo en las selvas nubladas y las cumbres. La temperatura es de 24-28°C en los sectores costeros, de 12 a 24°C hasta los 1000 msnm y de 0 a 12°C en las máximas elevaciones.
Se trata sin duda de un paraje afectivo fundamental para las ciencias naturales en Venezuela: en sus hermosos bosques nublados se han realizado innumerables expediciones de colecta, que han dado un aporte significativo a las colecciones de flora y fauna del país y del exterior, principalmente de la fauna, ya que con sus más de 520 especies de aves, cuenta con el 41,6% de las especies del país, y el 6,5% del total mundial de especies de aves. Posee pasos aéreos importantes para especies migratorias, tanto de aves como de insectos voladores. Y además, al menos 22 especies endémicas o de distribución restringida, algunas amenazadas de extinción.
Se llama Selvas Nubladas a las formaciones vegetales de montaña que mantienen durante todo el año nieblas orográficas que juegan un papel dominante en todo el ecosistema, producidas por el choque con las montañas (y condensación) de masas de aire con alto contenido de vapor de agua. Se han distinguido dentro de ella varios tipos: Selva Nublada de Transición, Selva Nublada propiamente dicha, y Selva Nublada Superior.
Un estudio comparativo de la selva de Rancho Grande con otras selvas y formaciones vegetales de Venezuela y el mundo mostró que estas selvas pueden considerarse “Prototipo de Selva Óptima” a Nivel Planetario, dado su índice de diversidad, que señala condiciones extraordinarias.
Muchos turistas nacionales y extranjeros acuden al parque para la observación de aves, pero la gran mayoría de los turistas ve en las playas aledañas la principal atracción del parque, y no en vano las de Cuyagua, Playa Grande, La Ciénaga y la Bahía de Cata se incluyen en la lista de las más hermosas y famosas del país.
Pero el Henri Pittier da para mucho más, la frescura del clima de montaña sobre los 1000 msnm, así como los distintos senderos para el trekking que posee el parque, atraen un alto porcentaje de visitantes locales durante todos los días de la semana, en cualquier época del año, con el “plus” del disfrute de inigualables y excitantes vistas panorámicas de las ciudades aledañas, de las selvas nubladas altas y de las áreas costeras del Norte.