El complejo turístico Pampas del Cura tendrá desde un hotel con capacidad para 100 personas hasta un pueblo con cerca de 100 casas muy exclusivas. El diseño, a cargo del arquitecto Héctor Muñoz Daract, está perfectamente ensamblando con el paisaje natural.
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En lo que hasta hace poco sólo era un páramo ubicado al costado de Ruta provincial Nº10, entre Llano Alegre y Pismanta, a unos 180 km de la capital sanjuanina, se levanta ahora el complejo turístico "Pampa del cura", con una de las inversiones privadas más importantes de los últimos tiempos y con un diseño que sorprende.
En el majestuoso portal se imponen varios totems (piedras apiladas) y un tapial con elementos propios de la arquitectura de la zona. Pero es algo más que un simple ingreso. Es un edificio que cuenta con un mirador hecho en piedra, un salón de puertas y ventanas de madera con vidrios fantasía que conservan los colores del desierto, y techo de caña y palo.
Los sectores intermedios son pérgolas en las que pronto estarán los primeros retoños y un cuerpo de baños fuera del edificio principal, como se estilaba en las casas de campo. Sin embargo, no deja de tener las comodidades de las exigencias actuales.
El restaurante y el spa, otros dos módulos que incluye el proyecto, están en grado avanzado de construcción, igual que las plazas, plazoletas y el inmenso lago artificial, que se pobló antes de lo previsto con una colonia de patos y bagres y truchas que dejó el deshielo de la cordillera. También la casa en la que habitó el cura Antolín Cáceres, quien viviera allí durante años, conserva sus formas, pero está reciclada y adaptada a la composición arquitectónica. El hotel y el pueblo forman parte de la segunda y tercera etapa de obra, y será lo que terminará de conformar el complejo turístico propiedad de los hermanos Raúl y Eduardo Jaime, empresarios de la industria metalúrgica que lleva su nombre.
En total son 12 hectáreas cubiertas por áreas de servicios turísticos, más otras 18 que corresponderán al pueblo, sin contar otras tantas de espacios libres para disfrutar el paisaje.
El lugar fue elegido por varias razones. En primer término porque era uno de los pocos terrenos de la zona con títulos de propiedad; además cuenta con una localización que le permite tener acceso a todos los servicios públicos, está rodeado de un paisaje único hacia los cuatro puntos cardinales y, por si fuera poco tiene aguas termales. A la fecha la inversión asciende a unos 4 millones de pesos, que se duplicarán en pocos meses más.
Toto Muñoz Daract, arquitecto responsable de la obra y el diseño, dice que "todo está pensado respetando el paisaje, la morfología del suelo y el estilo del lugar. Cada cosa tiene su significado y su simbología". El diseño general está basado en el rescate de la arquitectura iglesiana, con sus formas y materiales. Tanto que las arcadas, las pequeñas ventanas y puertas con mariposas hechas en madera, el techo de palo y caña, y el uso de barro y paja son una constante que se mezcla con construcción sismo resistente y formas modernas pensadas para disfrutar de los espacios, su energía y sus aguas termales.
DEPARTAMENTO IGLESIA
SAN JUAN / LA ESTRELLA DE LOS ANDES





