
Marianela Palacios Ramsbott
Capital
Por primera vez en la historia, un Gobierno de Panamá presenta un plan quinquenal estratégico conforme a lo previsto en el artículo 16 de la Ley 34 de 2008, mejor conocida como Ley de Responsabilidad Social y Fiscal (LRSF).
El documento, al que tuvo acceso Capital y que debe ser publicado en Gaceta Oficial esta semana, define el programa de trabajo económico, social y financiero de la administración de Ricardo Martinelli con lujo de detalles, incluyendo proyecciones macroeconómicas del quinquenio (Ver recuadro Proyecciones oficiales), administración que darán a la deuda pública, parámetros de las inversiones que serán ejecutadas e incluso estimaciones de sus gastos e ingresos para todo el lustro.
En las 120 páginas del Plan Estratégico de Gobierno 2010-2014, se destaca el monto programado para las inversiones públicas: $13.595 millones, casi $1.600 millones por encima de lo originalmente anunciado.
Ese incremento obedece no solo a la incorporación de nuevos proyectos al programa original, sino también al hecho de que algunos costarán más de lo que se estimó en un primer momento: Ya no se habla de $1.000 millones para El Metro, por ejemplo, sino de entre $1.200 millones y $1.500 millones.
Entre los megaproyectos descritos en este plan resaltan también el de la Ciudad Gubernamental y la Torre Financiera que se pretende construir en la antigua embajada de Estados Unidos ($600 millones), las inversiones para infraestructura vial ($2.000 millones) y aeropuertos ($200 millones), la continuidad del saneamiento de la Bahía ($350 millones), la cadena de Frío ($100 millones) y las inversiones para el desarrollo de alcantarillados y acueductos y para la ampliación de la cobertura de agua potable ($500 millones).
De acuerdo con el plan quinquenal, el saldo de la deuda pública será $12.459 millones al cierre de 2014. Ese monto es cerca de $2.000 millones mayor al registrado al cierre de 2008, según los archivos estadísticos oficiales.
A juicio de algunos economistas, como el presidente de la firma Latin Consulting Corp., Aristides Hernández, ese aumento resulta alarmante. Sin embargo, si se llegan a cumplir todos los pronósticos oficiales, el nivel de endeudamiento panameño en proporción al Producto Interno Bruto (PIB) será en 2014 más bajo que el actual (35%).
Obviamente eso será posible si y solo si, tal como proyectan las autoridades, el ritmo de crecimiento del PIB de los próximos cinco años termina siendo tan fuerte (entre 6,5% y 7,5%) y si sólo una fracción del ambicioso plan de inversiones es financiada con deuda (cerca de $1.500 millones, monto equivalente a un 11% del total de las inversiones).
El titular del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF), Alberto Vallarino, destacó ese hecho como muy positivo para las finanzas públicas y aseguró que las inversiones serán financiadas principalmente con ingresos propios, alianzas público privadas, concesiones y otros mecanismos que evitarán el endeudamiento del país.
Reacciones
La tasa de crecimiento de la economía para 2010 que se contempla en el documento, de 6,5%, contrasta con la prevista en la ley de presupuesto fiscal de este año (3%) y es superior al de prácticamente todas las firmas nacionales, organismos internacionales y agencias de calificación de riesgo que hacen seguimiento a Panamá, que oscilan entre 3,5% y 5%.
“Creo que es una estimación muy optimista, nosotros proyectamos 4%”, respondió el financista Felipe Chapman, socio director de Indesa Capital, al ser consultado sobre el particular.
En cuanto al plan de financiamiento de las inversiones, por su parte, Chapman se mostró satisfecho, porque –conforme a lo dicho por Vallarino- el grueso del mismo no dependerá de impuestos adicionales ni de deuda.
“Si la parte mayoritaria del plan de inversiones se ejecuta a través del mecanismo de alianzas público privadas y concesiones, es viable. Y si un 70% u 80% del plan se financia así, sería una muy buena noticia”, añadió.
El economista Adolfo Quintero, ex presidente del Colegio Nacional de Economistas, considera que el pronóstico oficial no es infundado.
“Considerando la dinámica del crecimiento del PIB, la LRSF y el hecho de que la economía de Panamá, a pesar de no tener petróleo, cuenta con unos ingresos no tributarios fuertes (42% del total de sus ingresos), yo considero que la deuda efectivamente no debería aumentar más de $1,500 millones. Y para 2010, según nuestras estimaciones, el PIB crecerá entre 5,3% y 6,2%, siempre y cuando se de una buena dinámica de inversión nacional y extranjera”, puntualizó.
Para conseguir esa dinámica y brindar confianza a los inversionistas, el Gobierno debe mantener las reglas del juego claras. “Si eso no se da, no creo que podemos alcanzar los niveles que están señalando”, concluyó.
Papel, no piedra “Para el país es muy importante contar con un plan estratégico a largo plazo en lo económico y lo social. Es un plan ambicioso pero alcanzable dentro de los límites de la LRSF y la búsqueda de grado de inversión”, resaltó el ministro de Economía y Finanzas.
Además, el programa privilegia las áreas de ventajas competitivas en lo económico (logística, turismo, agricultura y servicios financieros) y compromete al gobierno con las carencias en la calidad de educación, salud y seguridad, y define tareas y cronogramas de trabajo específicos. Eso, sin duda, constituye un gran avance para el país. “No es un plan escrito en piedra, pero es un rumbo a seguir bastante claro y eso facilitará el logro de los principales objetivos planteados”, opina Vallarino.