
Hay un dicho bastante machista que dice algo como, los coches son como las mujeres, no se prestan. Dejando a un lado el contenido machista del dicho y centrándonos en el coche, podéis ver en la foto que nunca, nunca, pero nunca, debéis prestar vuestro coche a un amigo y menos si se trata de un modelo que cuesta unos 150.000 dólares.
Se trata de un Lamborghini Gallardo de 2004. El coche no era propiedad del conductor, si no que era de un amigo, que se lo había prestado para dar un breve paseo. Mientras disfrutaba de la conducción del Lambo, se encontró con un Honda que intentaba cruzar los cuatro carriles de la autopista por la que circulaba y no pudo evitar la colisión destrozando Gallardo.
Aunque supongo que el seguro cubrirá casi la totalidad del coche, el disgusto del propietario tuvo que ser mayúsculo. Así que ya sabéis, si tenéis un súperdeportivo, por vuestra salud y por la de los demás, no lo prestéis.
Foto | Wrecked Exotics