Mercedes Clase C 220 CDI 170 CV BlueEfficiency, prueba (Parte I)

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Seguimos con las pruebas en Highmotor y esta vez nos vamos a una berlina diesel y premium, se trata del Mercedes Clase C equipado con el propulsor diesel 220 CDI de 170 CV de potencia y bajo la nueva denominación BlueEfficiency que reduce los consumos y emisiones de este conocido motor de la marca alemana sin mermar las prestaciones. Inicialmente estábamos interesados en el C200 CDI BlueEfficiency de 136 CV (para compararlo con la prueba que hicimos al BMW 318d) pero este modelo de acceso a la gama diesel del Clase C no tiene tanto éxito en ventas como su variante de 170 CV, que es sin duda uno de los motores más vendidos del Clase C.

Muchos al leer el motor y el modelo del coche, pensareis que no es un modelo nuevo, que lleva sus años en el mercado, pero la variante BlueEfficiency del motor 220 CDI de 170 CV es bastante actual y lleva en el mercado desde mediados de 2009. Esta gama BlueEfficiency de Mercedes es muy interesante en cuanto a prestaciones/consumos y las mejoras se basan en mejoras de aerodinámica, reducción de pesos en algunos componentes, además de modificaciones en el propio motor para conseguir los mejores consumos y sin renunciar a las buenas prestaciones de este motor.

Motor y prestaciones

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Este Mercedes Clase C viene equipado con el motor de cuatro cilindros y 2.143 CC de cilindrada, inyección directa Common Rail de alta presión y doble turbo (a diferencia del 200 CDI BE que sólo lleva un turbo). Este motor 220 CDI BE de 170 CV está disponible con la variante de 204 CV, el 250 CDI BE. Os hablaba antes de que el motor es uno de los mejores en cuanto a prestaciones y consumos, puesto que es un motor que ofrece el par máximo desde las 1.400 r.p.m. (400 Nm) y eso se traduce en una buena respuesta desde bajas vueltas hasta casi las 4.000 r.p.m., empujando con fuerza en este rango.

Este par motor se hace latente cuando le pedimos al Clase C algo más de agilidad o una respuesta más inmediata, respondiendo con fuerza en cualquier situación. Nuestra unidad de pruebas venía equipada con el cambio automático de cinco velocidades (de serie equipa cambio manual de seis relaciones), con este cambio unido a este propulsor diesel conseguimos sacarle todo el partido al Clase C.

El cambio automático tiene un funcionamiento muy suave cambiando marchas siempre primando el confort y tres modos de funcionamiento: confort, sport y secuencial. El modo confort es el modo normal de funcionamiento, pero si queremos una respuesta más rápida del cambio sólo debemos pulsar un botón y cambiar al modo sport, donde el cambio, además de responder más rápido, también revoluciona más al Clase C para tener mayor fuerza cambiando de marcha a más revoluciones. Además pese a contar sólo con cinco relaciones, están muy bien escalonadas y las marchas más altas cuentan con unos desarrollos más largos, lo que mejora el consumo.

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Para sacarle el máximo partido a este binomio de motor y caja de cambios, tenemos que acostumbrarnos al tacto del acelerador, puesto que según como nos comportemos pisándolo el motor y el cambio responderán en consecuencia, pero una vez que nos acostumbramos podemos conducir de la forma más suave posible o incluso realizar una conducción más ágil e incluso más deportiva (que conste que ese no es propósito del Clase C), puesto va a responder muy bien en ambos casos.

Otro apartado destacable del Mercedes Clase C es el confort interior. Las suspensiones están regladas para ofrecer la máxima comodidad interior e incluso en zonas complicadas con asfalto en mal estado, el Clase C no transmite las irregularidades a los ocupantes. Es un coche que invita a hacer una conducción tranquila, que te mima y además cuenta con una buena insonorización interior, por lo que el ruido del motor no es perceptible dentro (pese a que es algo ruidoso).

Pese a contar con unas suspensiones orientadas hacia el confort, el Clase C es un coche aplomado, con una sobresaliente estabilidad. No es un vehículo con carácter deportivo, no está orientado hacía esa función, pero sin embargo si es un coche ágil y que responde con contundencia cuando lo necesitamos. En el tráfico urbano se mueve con bastante soltura y el cambio automático ayuda a la hora de circular en zonas de tráfico.

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La dirección es muy precisa, con un buen radio de giro y maniobrabilidad para el tamaño que tiene y para frenarlo con total tranquilidad equipa discos de frenos a las cuatro ruedas, siendo de mayor diámetro los delanteros que frenan al Clase C de forma eficaz.

Por último nos queda el apartado de consumos, un apartado donde el Clase C BlueEfficiency destaca positivamente. Cuenta con un consumo en autopista (a velocidad legal, 110-120 km/h) de 5,5 litros a los 100 km (durante un trayecto de 600 km). En cuanto al consumo en ciudad es muy complicado que supere los 9 litros, ni en el peor de los casos, y en recorrido por ciudad y carretera hemos obtenido una media de 7,6 litros a los 100 km (30% recorrido urbano y 70% carretera). El consumo oficial para este modelo es de 4,8 litros a los 100 km, consumo que nosotros no hemos obtenido pero que en carretera hemos llegado a rondar los 5 litros a los 100 km (a unos 60 km/h).

Por tanto estamos ante un vehículo que comparado con la competencia premium a igualdad de motores y prestaciones, gana en el apartado de consumos (hay que recordar que lo hemos probado con cambio automático), es perfecto para hacer kilómetros porque nos ofrece un consumo contenido y un gran confort interior. Su carácter no es deportivo, ni pretende serlo pero en caso de necesitar algo más de agilidad o un aporte extra de potencia el Clase C va a responder con contundencia.

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En la segunda parte de la prueba os hablaremos del diseño exterior (que ha sufrido pequeños cambios actualmente) y del interior del Clase C, un interior que está a la altura del conjunto y cuenta con una buena habitabilidad.

Fotos | David Taboada