
Además de la disciplina y de la organización alemanas, otra de las cualidades de los germanos es el hábito de llevar estadísticas de la más pequeña cosa. El ADAC (Automóvil Club de Alemania, el más numeroso del país y de Europa, con casi 20 millones de miembros), la cosa se la han tomado muy en serio, presentando un cuadro, más que interesante, de estadísticas de confiablidad de todos los modelos que se venden en Alemania, desde 1978.
El ADAC atiende aproximadamente el 90% de las llamadas de emergencia, desde fallas mecánicas a accidentes. En los últimos 30 años, desde que comenzó a recopilar estadísticas, el ADAC ha demostrado que los todopoderosos Mercedes-Benz y BMW no siempre han encabezado los índices de confiabilidad.
Si vemos el gráfico detenidamente, veremos que uno de los grandes ganadores en la categoría menor (mejor subcompacto) ha sido un coche que es casi desconocido en otras partes de Europa: el Toyota Starlet (imagen). En la misma clase, el peor coche ha tenido varios ganadores: el Seat Ibiza y el Fiat Uno se llevaron los premios.
Otra curiosidad: los peores entre los coches grandes: El Opel Omega y el Ford Scorpio eran habituales integrantes de la “lista de honor”. Pero no todos son malos números para ciertos modelos; el “glorioso” Mercedes-Benz W124 diésel ganó en la mayoría de los años. El Toyota Carina era un duro rival en los coches medianos, mientras que en los compactos, el segmento más popular, las marcas japonesas dominaron muchos años, hasta el 2007 en que BMW lanzó su Serie 1.

Vía | The Thruth About Cars