
Si el último año y medio el universo ha girado en torno a Twitter para los usuarios avanzados de internet y tecnología, este 2010 parece que los tiros apuntan hacia FourSquare. Y es que FourSquare está conjugando de forma brillante varios de los elementos clave a la hora de “asaltar” a este público objetivo: integración con Twitter y Facebook, aplicación para móviles Android / iPhone y un juego para incentivar la participación. La idea es que al final el usuario comparta su localización, aporte información sobre la misma (si está en un restaurante o un museo, consejos sobre ellos) y además se lo cuente a todos sus contactos en Twitter o Facebook.
FourSquare no es el primero en buscar que los usuarios compartan donde están con sus contactos, de hecho hay un montón de compañías buscando lo mismo desde hace años: Plazes, Ipoki, Pocket Life, Google Latitude…. podríamos seguir un buen rato. Todos llegaron antes, incluido el muy interesante Brightkite, que podemos tomar como un precursor al que apenas le faltaba la variable “juego / sistema de reputación” para ser como Gowalla y FourSquare.
Por mucho que nos pueda parecer una tontería, el convertir en un juego lo de compartir la localización es el gran hallazgo de Foursquare, el mecanismo que da el empujón final a un usuario que de entrada es reacio a declarar en la web “estoy aquí”, pero que ofrece menos resistencia si tiene la impresión de estar logrando algo como ser el primero en descubrir un sitio o añadir un buen consejo sobre el mismo. Tanto Gowalla como FourSquare – Gowalla es el principal competidor en esto de hacer lúdico el escribir sobre los sitios en que uno está desde el móvil – explotan lo que otros servicios como 11870 o Yelp llevan incorporando desde hace tiempo, el otorgar un nivel diferenciado a ciertos usuarios, “el que descubre un sitio”, “el major de un sitio” (quien más va), algo que se convierte un incentivo para todas las partes implicadas: para el usuario para lograr ese rol “único” y para el dueño del servicio a quien interesa que haya competencia, cada que el usuario declara haber estado allí se informa a sus contactos y se lanza en su Twitter. FourSquare se queda la mejor parte, que el usuario le declare donde está y a qué lugares va con frecuencia.
FourSquare en común con Twitter
La inherente dificultad de llegar al gran público a corto / medio plazo. Si Twitter es exigente desde el punto de vista de la atención, FourSquare tiene una barrera de entrada no menos complicada: es un servicio para ser utilizado en movilidad, lo que implica un terminal de última generación más tarifa de datos. Hoy por hoy el perfil de usuario es muy avanzado en internet y tecnología, aunque por temática el potencial a largo plazo es mucho mayor. ¿Podrá salir de este nicho? De momento aún tiene que sobrevivir: Yelp ha incluido el hacer “check-in” entre las funcionalidades de su versión móvil y en Estados Unidos es un actor muy asentado, más entre el usuario medio que entre los geeks que ahora abrazan FourSquare.
Otro aspecto en común con Twitter es el hecho de que es un medio para mensajes cortos, por el hecho de estar orientado a su uso desde el móvil, lo que implica más dificultad para crear contenidos respecto al ordenador. En ese sentido el pedir “consejos” más que que “críticas” es un posicionamiento en el que, de nuevo, Foursquare acierta: críticas y análisis más extensos estarán en otro tipo de servicios… de momento. Si finalmente consiguen desplazar a los Yelp y compañía en lo que a repositorio de sitios de ocio se refiere, a largo plazo podrían finalmente hacerse también con estos contenidos “más reposados”.
FourSquare diferente a Twitter
La principal diferencia que encuentro es que desde el primer momento entiendo el negocio que va a hacer FourSquare, pero no entiendo todavía el negocio que va a hacer Twitter. De nuevo hablamos de ser interfaz en el internet móvil y la localización y el negocio de la publicidad para los establecimientos. De hecho es razonable que todo su sistema meritocrático se pueda traducir a medio plazo en ventajas dentro de un sistema global: el restaurante paga por un anuncio si logra traer a un cliente de Foursquare a través de un descuento, éste puede ser mayor cuanto mayor prestigio tenga el usuario en el sistema.
También se distingue de lo que ha venido haciendo Google en el móvil y la localización. Responder a búsquedas va a serguir siendo el territorio donde Google es fuerte, pero otros contextos “sociales” siguen siendo una asignatura pendiente.
¿Llegará muy lejos FourSquare? Una vez pasado el hype quedará una competencia por un terreno muy peleado que sí que estoy convencido que permanecerá, los servicios basados en localización en el móvil. La cantidad de actores que están entrando hace muy complicado apostar por un caballo ganador, pero la ventaja de estar ganando el público geek, ese tan dado a evangelizar sobre la tecnología que utilizar, no es mal punto de partida.
Mi usuario Antonello en FourSquare.
Otros artículos interesantes: Etc, Uberbin con el hallazgo de “check-in” como término de moda en el 2010, GigaOM, Furilo


ESPN.com reports: Cowboys owner Jerry Jones has decided that Wade Phillips will return as coach next season despite Dallas’ 34-3 loss Sunday to the Vikings, a high-ranking team source said.







Like many African-Americans of his generation, Abraham Bolden used to have a large portrait of the Rev. Martin Luther King Jr., President John F. Kennedy and Sen. Robert Kennedy displayed prominently, reverently in his living room.
While the nation celebrates Dr. 
The message has been circulating for a few years now: trans fats = bad. It’s one of the rare times I find myself in alignment with conventional nutritional guidelines. (Of course, it’s not so simple, but I’ll unpack that one in a moment.) The fact is, manufacturers have done a better job sending the anti-trans fat message than public health agencies. Everywhere you turn in the grocery store the “No Trans Fat!” tag leaps out at you, complete with manic font and exclamation point, from hundreds of boxes, bags, and packages. (“Well, it must be healthy then!”) Unfortunately, the marketing push has crowded out the real science when it comes to the public’s engagement with the real issue. As you can guess, there’s more to the trans fat picture than the self-congratulatory manufacturer claims.